El Bache

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Tengo una buena excusa para no haber escrito estas semanas, más que una tengo una colección de excusas.

La finca ha despertado y ya hemos empezado a servir nuestras primeras cajas de hortalizas, nuestras primeras facturas y nuestros primeros problemas de germinación. Compartimos nuestra ilusión de tener cuatro cosas que vender con nuestros clientes y en particular con las babosas que están alcanzando dimensiones extraordinarias gracias a una dieta envidiable.

Además del tiempo que te quita sembrar, plantar, recoger y enviar, tenemos que volver a lidiar con el ayuntamiento, la burocracia y sus normas incompatibles con la vida. Pero no os voy a aburrir otra vez con el tema de los permisos, ese no es el bache: el bache tiene que ver más bien con un exceso de siembra. Nos encontramos con uno de esos baches que crecen cada mes, un bache con ombligo, un bache que no estaba en el calendario de cultivo. Esa era la excusa gorda, gorda mi barriga y gorda se está poniendo mi cabeza intentando cuadrarlo todo.

Lo cierto es que por mucho que he intentado hacer un post obviando esta información, no puedo dejar de escribir sobre lo que me ronda la cabeza …y me rondan mayormente mareos y nauseas. No es que tenga especial interés en ocultarlo al mundo, sí es verdad que internet está lleno de posts de madres hormonadas como yo y no se qué podría aportar metiéndome en este bucle pero la verdadera razón que me frenaba para escribir ha sido la misma razón que me ha forzado a hacerlo. Me explico:

Hay veces que tenemos personas tóxicas en nuestras vidas, muchas veces lo sabemos, y nos intoxicamos un poco adrede. Regulas la dosis y tomas unos métodos de protección, pero ¡hay que tener cuidado!, por ejemplo es absurdo que para no intoxicarte con humo decidas dejar de respirar indefinidamente.

A mi eso es lo que me pasa con la información; pienso: cuanto menos información mejor, cuantas menos razones para meterse en mi vida menos probabilidades de que me toquen las narices.

Pero la verdad es que antes de mi derecho a que no me toquen la moral con palabras huecas, está mi derecho a comunicarme libremente y a no dejar frases a medias.

Hace unos meses se me acumuló la dosis de veneno y tuve que echarlo todo…terminé todas las frases que no había pronunciado con la esperanza de que el hartazgo de esa situación tóxica fuera mutuo y poder empezar de nuevo, o mejor dicho, de otra manera. Pero cuando dos personas viven en dos realidades distintas no hay comunicación posible. Me quedo con el apoyo y la empatía de todas las personas alguna vez intoxicadas y con la incomprensión de aquellas personas que no conocen otra manera de relacionarse que envenenando su entorno y que sobreviva el mejor (o el que menos se entere).

Aveces no te das cuenta de que te encontrabas mal hasta que empiezas a sentirte mejor, igual la distancia me dio más oxígeno del que ya me había procurado yo con los años y cuando me vi apunto de volver a llenar mi cabeza de humo negro me revelé de una manera que no hubiera hecho en otra situación. Me alegro de que así fuera, el balance ha sido tristemente bueno.

Cuando vives una situación tóxica te pueden pasar varias cosas (no las conozco todas, no soy psicóloga) pero muchas personas se vuelven ellas mismas tóxicas y otras se aíslan y viven emocionalmente distanciadas en ciertos niveles o en todos. Esto no es muy deseable: formamos una red, un organismo. Si vamos por libre, desarrollándonos sin mirar nuestro entorno, desligados del tejido que deberíamos formar, el resultado es que, en lugar de un órgano funcional, generas un tumor y si encima vas por ahí envenenando el medio entonces nos convertimos en un cáncer, ni más ni menos.

En cualquier escala que mires la existencia es fractal, todo se repite y realmente solo tenemos que mirar como queremos funcionar por dentro “como un todo” para saber qué papel debemos tener como “parte de”.

Ser consciente del mundo que nos ha tocado vivir y la vida que deberíamos tener para con todos no es un acto social y altruista. De alguna manera totalmente acientífica pero obvia, pienso que cuantas menos situaciones y personas tóxicas existan en la sociedad, menos toxicidad existirá también en nuestro organismo. Cuanta más colaboración, más equilibrio en nuestro cuerpo. No es una locura hippie, después de todo, el estrés y el estado anímico tienen un papel escalofriante en la química del cuerpo y por lo tanto en las enfermedades.

Yo a pequeña escala a ver si consigo que el negocio, la casa y mi famillia se organicen tan bien como las células de la pequeña que crece dentro. No perder el enfoque es esencial, es el ADN de cualquier proyecto, pero tener tiempo para ejecutarlo es otra historia ¡lo que daría por 9 meses dedicados exclusivamente a cada cabo suelto!. De momento sólo puedo procurar comer sano, tener una actitud sana y rodearme de gente a juego ¡Saludos sanotes!

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