Si apruebas todo te compro la Play

Sabemos que la naturaleza entera economiza. Naces con un potencial muy variado y te vas ajustando a tu realidad. Es una necesidad evolutiva importante porque no puedes desarrollar y mantener cualidades que no sirven para nada en tu realidad de hoy (por mucho que le sirvieran a algún antepasado tuyo), es un gasto de energía y recursos.

El potencial se empieza a definir y reducir en el vientre materno. Si la madre no come mucho durante el embarazo el metabolismo del niño se ajusta para un entorno de bajos recursos. Por lo tanto si al nacer esos recursos no son los que apreciaba en el útero (porque en realidad no es que hubiera poca comida, es que su madre estaba a dieta) el resultado es un bebé con tendencia a la obesidad, a retener toxinas, a retener líquido, porque no estaba preparándose para eliminar si no para agarrar los pocos nutrientes que parecía haber en su medio.

Y lo mismo pasa con el cerebro: se podan neuronas para conservar solo lo útil, te quedas con lo que vale y a nuestra genética le da igual si esa situación a la que te estas adaptando es real o inventada de la misma manera que le da igual si hay hambruna durante tu embarazo o si por el contrario estas a dieta…para chorradas sociales no está.

Total, que ahí mi miedo. Tengo la sensación de que mi hijo está tomando forma en un sistema educativo obsoleto y se me escapa de las manos.

No creo que el sistema educativo estuviera mal planteado en su día. La gente se queja de que olvidaron prácticamente todo lo que estudiaron en el colegio y no se dan cuenta de que conservan lo importante. Me atrevería a decir que conservaron el objetivo final de su educación.

Nos entrenaron para estar sentados, para hacer lo que se nos indica bajo presión de notas/sueldo, para tener los sentidos abiertos cuando se nos dice y cerrarlos cuando la cosa no va con nosotros. Para sentirnos bien por un 10 o un aumento de sueldo. Para ver muy natural el entrar a trabajar en un habitáculo todos juntos a la misma hora, eso sí : para trabajar en su mayor parte individualmente y salir por la puerta cuando termines tus deberes.

Es muy útil y necesario todo este entrenamiento intensivo desde los 3 años porque si no nunca hubiera funcionado. Y funcionó un tiempo, y si mi hijo hubiera nacido en los 50-60 no tendría ningún problema con esto, pero ya en el 81 (mi año) empezó a zozobrar el invento y ya había unos cuantos que vimos que nos habían preparado para una realidad que se volatilizaba. La generación de mi hermana pequeña (89) directamente se empezó a llamar “generación perdida”.

Teníamos indicios de que algo no iba bien cuando ecuchabas frases del tipo “esa carrera no tiene salida a no ser que te hagas profesor” o “estudia algo que te guste porque ya trabajarás de algo que no tenga nada que ver”. Carreras enteras incapaces de salir al mundo real y ser útil. Carreras cuyo mayor logro profesional es retroalimentarse con más profesores , carreras cuyo objetivo es que tu cerebro olvide todo aquello porque no lo usarás en tu día a día a no ser que tu día a día sea repetirle la lección a tus alumnos como encerrado en el día de la marmota.

Pero está el placer de saber, Sí,  pero ¿para eso no habría que inculcar el placer de saber?. ¿De verdad es buen metodo presionar con notas, fomentar la competitividad e ignorar cualquier interés fuera del curriculum?

De mi experiencia con el sistema educativo ya escribí en otro post pero ahora escribo sobre la que me sobreviene con mi hijo. Que nació,ATENCIÓN, en el 2011 y que corre el riesgo de formar parte ya no de una generación perdida, si no de una generación bien jodida.

Mi hijo antes del colegio, iba por la calle fijándose en absolutamente todo y preguntando. Tanto es así que mirando los números de los portales y después de preguntar durante meses me dijo “entonces ahí pone treinta y cinco”, mirando las baldosas de la tienda de zapatos me preguntó como se llamaba esa forma y le dije que “hexágono” porque Hexa significa 6 ..mirá cariño, tiene 6 lados.  Poco después se paró en el stop y me dijo, “mira no es un hexágono, es un ochoagono”.Y así es como mi hijo que empezaba el colegio con 10 libros de 1000 palabras memorizados sílaba a sílaba comenzó su poda sináptica al ritmo que marcaba el sistema educativo.

Ahora se interesa muchísimo por cualquier tema que marca el curriculum pero ha dejado de ver aprendizaje más allá del sistema docente y me pregunto si treinta años más tarde sigue recibiendo el mismo mensaje que recibía yo.

Todavía recuerdo cuando mi profesora preguntaba ¿A que venimos al colegio? “Venimos a aprender” contestábamos todos como un mantra. Eso era la punta del iceberg que afianza en el alumno la idea de que todo el aprendizaje recae sobre lo académico, y que el mundo no es el punto de partida para aprender, ni el  lugar adecuado. No somos animales que se lanzan al aprendizaje sin control.

¿A que venimos al colegio? “A que nos cuiden y enseñen cosas encerrados entre 4 paredes seguras mientras nuestros padres trabajan”. Eso les confundiría menos e igual seguirían preguntando por cosas que no entran en el curriculum escolar…pero si el colegio es el origen y el fin del aprendizaje apaga neuronas y vamonos.

Otra cosa hemos aprendido de nuestra educación. Yo me declaro incapaz de retener ningún dato sobre el que no vaya a ser examinada y mi realidad se abre orquestada por los medios igual que me pasaba en el colegio.

El día que me explicaban lo que era un falla, de repente, como por arte de magia aparecía fallas por todas partes. Antes del examen de hidráulica ese remolino que nunca me había fijado que se forma en la entrada de esa alcantarilla parecía ser lo más importante que estaba ocurriendo en la calle y además tiene un nombre y fijo que me cae mañana en el examen. Gracias al colegio se me abrían los ojos a la realidad.

Espera un momento..¿no es peligroso eso de no ver algo hasta que te lo indican?¿De verdad no hubiéramos sido capaces de verlo antes y preguntarnos sobre ello?. Creo que tal y como se plantea el sistema incurrimos en un exceso de poda neuronal, tanto que nos quedamos ciegos a la realidad.

El viaje a la cantera no debería ser el colofón final del curso de geología, debería ser el principio, el origen de la observación y dudas que llame a los estudiantes a investigar y aprender. El problema es que entonces el profesor no es el portador de todos los datos, de todo el curriculum, si no que toma un papel de guía y debe tener todas las posibles respuestas o saber enseñar buscarlas. Eso es mucho más complicado que repetir todos los años el mismo libro de texto. Ser el que ayude a buscar los datos de las infinitas dudas de un cerebro sin castrar es harto difícil y supondría ser un verdadero experto en la materia.

Pero el sistema educativo no es así por un error de partida, o de recursos o de nivel del profesorado. Es así porque el estudiante es el producto de una fábrica. Un producto laboral y social que tenía que atender a ciertas características.

A la virtud de poder hacer un trabajo estándar del sistema laboral  con los ojos cerrados se añade la nada desdeñable habilidad de poder ser guiado en la percepción de tu realidad. La atención es focal, es una linterna que de pequeños movíamos sin control y que en lugar de aprender a manejar la hemos apagado y nos dejamos iluminar por un foco ajeno. Un foco común. Es tremendamente práctico y seguramente evita muchos conflictos.

Pero el propio sistema se ha dado cuenta de que ya no funciona. De que se extinguen esos trabajos, de que tan empeñados estábamos en generar manos se nos olvidó generar suficientes cerebros en caso de tener que pensar un cambio. El sistema necesita a gente que vea, que encienda su linterna porque estamos todos ciegos.

Cuando sabes bien lo que una sociedad necesita, recortar a la gente a medida no es mala idea pero estamos en un punto en el que la realidad ha cambiado, como tantas otras veces en la historia de la humanidad , pero con una diferencia fundamental:

Antes los cambios eran más lentos y el sistema educativo menos complicado. Un padre que quizá tenía intención de enseñar a su hijo su oficio de molinero se daría cuenta simplemente observando su mundo de que tendría mejor futuro si se va a aprender con el herrero…sencillo, tienes los ojos abiertos al cambio y te aseguras de que tu hijo, tu futuro, esté al quite.

Ahora el sistema laboral está cambiando a una velocidad pasmosa y no tenemos ni ojos para verlo , y lo que es peor: Antes de cambiar nada en la educación hay que consensuarlo con el gobierno, el ministerio de educación, el profesor, el AMPA, todos los padres, las editoriales y la madre que los parió. El resultado:  un desfase brutal entre la realidad y la preparación ,generación confundida, seguida de generación perdida, de la mano de generación nini, generación de a tomar por saco y así hasta que tengamos a bien adaptarnos al cambio o morir.

Sabes que tu hijo lo tiene jodido, porque si le tienen que educar distinto personas que no han salido del sistema educativo anterior fácil no va a ser. Pero le metes en un colegio de trabajo por proyectos. Esa metodología de moda que busca alumnos con un cerebro por herramienta y no como cajón de datos que salen y entran al ritmo de los exámenes y materias.

Pero todo es un lío. Unos entienden que el método por proyectos es poco más que no tener libros de texto, otros que el trabajo de un docente pasa a ser más o menos el de vigilar que no se maten porque ellos el potencial ya lo tienen , otros se niegan a admitir que el método anterior esté obsoleto he intentan meterlo con calzador a cada hueco que ven. Al caos se une un método de evaluación que no varía y que resulta contradictorio como poco. No puedes aprobar al chaval que muestra interés por el cálculo, que intenta pensar soluciones a problemas reales, que está contruyendose una fuente de datos fiable, que investiga aplicaciones de los teoremas, no puedes si el día del examen se queda a cuadros con la pregunta: “Enuncia la fórmula de Riemann”. Mente en blanco, todo lo demás no vale, suspenso el alumno y suspenso el profesor.

Os acordáis del efecto que tenía en vosotros la muy utilizada frase “esto no entra en examen” era como una varita mágica que hacía que aquello desapareciera de tu mente y del libro. Creo que seguimos ahí

Creo que en mi generación  si nos hubieran dado a elegir de la siguiente manera entre dos libros la respuesta hubiera sido unánime y me preocupa que lo siga siendo:

Este libro es una total perdida de tiempo pero al final del curso os pondremos nota sobre el, sin embargo este será muy útil para vuestras vidas pero no lo vamos a evaluar, tenéis tiempo para uno de los dos”

Con la cabeza metida de lleno en el sistema educativo convencional creo que nadie se hubiera leído el libro que no entra a examen ¿para que? útil para la vida suena a chiste “trae para acá ese libro inútil que te saco un 10 y me compran la play”.

Sí, mejor preparate para un mundo virtual y vamos dando  este por perdido.

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