Todos somos iguales

 

Eso me dijeron en el colegio de monjas. Tenía que llevar falda de tablas (que no pantalón gris) pero me educaron en la igualdad. Ser diferente era un privilegio que solo parecían tener unos pocos niños con síndrome de down o deportistas con piernas ortopédicas pero entonces hacíamos actividades de inclusión social porque, mi gozo en un pozo, resulta que también eran iguales.

Hay que pertenecer al grupo y ser igual que todos porque ser igual es lo bueno y consecuentemente ser diferente es lo malo y bajo esa premisa (que confunde a cualquiera que tenga ojos) la mejor manera de definirse como igual al grupo es señalar con el dedo y llamar diferente a otro para que no se fijen en ti. Generalmente a algún despistado que no se ha enterado de que todos somos iguales.

Y pese a ser todos idénticos o precisamente como consecuencia de esa meta imposible llega la manía comparatoria, porque realmente solo se pueden comparar cosas esencialmente iguales.

– Esta pera es peor manzana que esta manzana.

– ¡Ah! ¿Se pueden sumar peras con manzanas? me habían dicho que no.

– Se puede si sumas piezas de fruta , hay que ignorar sus particularidades, deben ser lo mismo.

– Menuda mierda de peras al vino van a salir con manzanas de sidra.

– Pero cállate que son iguales y somos muy tolerantes.

Iguales, diferentes, mejor, peor. Teniendo contradictoriamente claro que hay que ser iguales pero mejores . Igual el problema es precisamente educar en igualdad en un mundo donde todo es diferente y tiene derecho a serlo.

Igual los malnacidos que consideran un buen plan violar a una chica entre 5 sueñan por las noches que 5 chicas les violan en contra de su voluntad y rezan todos los días para que ellos tengan también esa suerte. Se ponen en su lugar y claramente con esa falda y esa risa nerviosa lo está deseando. Porque todos somos iguales y si yo lo quiero, ella también…en el fondo también.

Igual los necios que se meten con el niño que se viste con unos pantalones distintos a los suyos tienen miedo a no ser iguales, a que alguien se de cuenta de que son tan diferentes como su victima, a estar solos, cada uno con su individualidad vulnerable. La soledad es mala, hay que pertenecer al grupo a la normalidad, todos somos iguales.

Porque la caricia de un hombre, llamemosle Juan, siempre termina en querer sexo y juzgado por su novia , llamemosla Inés, es un salido que solo la quiere por su cuerpo. Porque Inés quiere caricias y no sexo pero entonces Juan piensa que será porque es una “calienta”. Igual ni es un depravado ni es una calienta, igual sienten esa caricia diferente. Pero no puede ser, porque somos iguales .

Por supuesto el sentir de una madre ha de ser universal y si no es así, siéntete mala madre. Porque las mujeres queremos lo mismo que los hombres en el mercado laboral, no, queremos más ayudas a la maternidad, no, queremos incentivos a la contratación, no, nada de  discriminación positiva, queremos ser madres, no, queremos cuidados para nuestros hijos y llegar a lo más alto, no, queremos flexibilidad de horario, no, queremos que no nos miren como embarazadas potenciales porque ni siquiera queremos tener hijos ¿Igual es que ser mujer no supone una identidad? ¿igual es que cada persona debe tener herramientas disponibles para luchar sus propias batallas?. No, la unión hace la fuerza y luchamos como iguales. Si llevas al niño al trabajo que sepas que estás dando varios pasos atrás en la lucha feminista y lo que necesitamos es que los hombres se encarguen por igual del cuidado de los niños.

-¿Eso necesito?

-Eso necesitamos

Empatizar, ese arte de ponerse en la piel de otro para poder entenderle mejor. Como todos somos iguales es relativamente fácil ¿no?.

Para mi que esto de la empatía entre seres gemelos sólo sirve para sentirse en posición de criticar actuaciones que tú no harías. “Yo en su lugar hubiera hecho tal” o “como se le ocurre”, “hay que ser retorcido para hacer eso”,” lo normal es que”. Que no tengas ni pajolera idea de como razona esa persona, con que valores se ha educado y porqué, cual es su historia, su cultura, cual es su sentir, que no seas esa persona no es un factor a tener en cuenta, porque todos somos iguales o deberíamos serlo. Hay que sacar una lanza por la igualdad e ir cortando cabezas.

Existe ese sentimiento en el que la igualdad de pensamiento hace la fuerza.

– ¿La fuerza contra quien?

– Contra los que piensan distinto.

Necesitamos pertenecer entre iguales y defendernos contra los distintos, pertenecer nos da identidad: . Cualquier cosa antes de admitir que eres tan único y raro como todos , que quizá la diferencia sea lo único que tenemos en común y que lo que realmente importa es que llega la noche y nos vamos a dormir solos por mucha gente que haya en la cama.

Y la guerra está servida. Porque si tú te consideras normal y normalidad solo hay una, cualquier persona que se considere normal y promulgue un sentir contrario al tuyo te está llamando anormal a la cara ¿anormal yo? Espera que te escupo. Y al final esas ganas de escupir al prójimo es lo que más une.

Somos distintos y admitirlo nos supone mirar al vacío.

Das a luz un niño, literalmente un trozo de ti camina en una talla 31 y aún así siempre está el abismo entre el tu y el yo.

Igual hay que enseñarle a los niños lo obvio : que nadie más es él y nadie le entenderá nunca por completo porque para eso hay que ser, no estar ni parecer.

Que puede ponerse en los zapatos de alguien para intentar estar más cerca pero nunca podrá juzgarlo . La empatía es procurar sentarte al lado, no encima ni en lugar de. Nunca dejas de ser tu por mucho que intentes ponerte en las circunstancias de otra persona.

Que su libertad de ser él termina donde empieza tu libertad de ser tú, que el único problema real de convivencia es que no te permitan ser quien eres y no permitas ser a los demás.

Que es único, que único no significa bueno, tampoco significa malo, significa cierto grado de soledad, la misma que tienen todos los demás. Es la única manera de socializar sin perderse a si mismo.

Estaría bien relacionarnos entre nosotros sin renunciar a nuestras diferencias, sin clasificaciones, enriqueciéndonos, sabiendo de las distintas maneras de sentir  y ser y que no nos sintamos en la obligación de defender una única realidad.

Todos nacemos sintiéndonos bichos raros, pero esta sociedad nos enseña bien rápido que ese es un sentimiento malo, que hay que sentirse como fingen sentirse todos los demás, salimos de un huevo y nos hacen entrar en otro y formar docenas.  To be or not to be..estar o no ser, porque te hacen creer que o estás en esta sociedad o no eres. Lo cierto es que  si ERES  no te dejan estar. Esa es la cuestión.

to-be-or-not-to-be

 

 

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Una respuesta a Todos somos iguales

  1. Nadia dijo:

    Así soy y así seguiré….nunca cambiaré….vivan las diferencias!!eres genial!!

    Me gusta

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