Pies en el suelo (o cerca)

pies

Recuerdo una vez que caminando por la calle vi a una chica vestida de novia cogida de las manos de un menda con una cámara atada a la cabeza (y no era tan discreta como una go-pro). Daban vueltas juntos y ella reía cuando el ser marciano de la cámara se lo decía. Me tuve que parar a seguir mirando, no tenía desperdicio. Al rato, se repitió la escena con el novio. No, no eran actores, era su video de boda.

Obviamente la intención era montar un video en el que pareciera que los dos enamorados giraban unidos en el casco histórico de Varsovia. Y yo me pregunto ¿que necesidad hay de grabar recuerdos que no han ocurrido?.Es más, ¿que necesidad hay, el día de tu boda, de girar con un desconocido que lleva una cámara en la cabeza?.

Parece que tenemos obsesión por grabar vivencias que no han pasado o por estropear las que sí vivimos. Vuelta a las bodas me acuerdo de mis cuñados que tenían un fotógrafo que era para darle dos tortas. En el momento de poner los anillos se tiró al suelo de espaldas entre los dos novios para sacar una foto del “momento más importante de la boda” pero visto desde abajo, porque el es muy guay. Perdona, idiota, te acabas de cargar el momento.

Ahora con las redes sociales veo esto todos los días. Todos, o casi todos nos hemos hecho fotos de los pies alguna vez. Es un momento “fotográfico” que entiendo…es raro, me estoy fotografiando los pies, pero es un momento en si mismo y tiene su gracia. Lo que no entiendo son las fotos de “estoy a solas escribiéndote una carta” y sale una persona vista desde arriba escribiendo una carta con su mano derecha perfectamente colocada sobre el folio, lo que necesariamente supone que se está dislocando el otro brazo para sacar la foto. El momento es realmente ese, el de un brazo dolorido y una postura imposible.

Luego están los “estados” que me maravillan, los del tipo “haciendo yoga a solas en mi habitación” y sale el sujeto (que encima conozco) en una postura de yoga al fondo de la habitación contorneado por la luz del sol. Para eso has tenido que poner el temporizador, ir corriendo al otro extremo de la habitación y ponerte a “hacer yoga”, repitiendo la acción unas tres o cuatro veces hasta que des con una foto en la que no se te vea la cara de agobio.

El toque de atención viene cuando ves el otro lado; en una terraza había un hombre con el movil, hizo una foto cuando llegó su comida y vuelta a la pantalla, absorto, sonriendo de vez en cuando . Me dieron ganas de pedirle la cuenta de facebook para ver qué estaba ocurriendo en la realidad virtual, quizá estaba “cuidandome un poquito” o “hoy me salto la dieta” y seguramente le estaba gustando a mucha gente. Yo estaba ahí y desde luego me debía estar perdiendo algo porque simplemente me estaba pareciendo triste. Fué entonces cuando me visualicé a mi misma en una de esas que chequeo el wassap mientras columpio a mi hijo, nunca más.

No se que nos pasa, que por querer hacer partícipes a los demás somos capaces de cargarnos nuestras propias vivencias. No creo que le haga bien a nadie…al que no duerme porque tiene que sujetar el palo de selfie por encima de su cabeza para sacar la foto de su “siesta” claramente no le beneficia en nada ¿pero que aporta a los demás?

Extrapolo esto a los blogs de gente que pretende inspirar a gente…yo he leído muchos y me animé a escribir el mío. Ahora me doy cuenta de que si realmente vives al cien por cien no tienes tiempo de compartirlo con nadie más que con los que te rodean físicamente. Porque pensar un post, escribirlo y seguir las estadísticas es un trabajo que necesariamente te quita tiempo de estar viviendo, conduciendo, jugando, riendo o tomando una cerveza. Cuanto más vida tienes en la red, menos tienes en el mundo real, eso está claro. ¿Cuanta gente habré leído que priorizó el obtener muchas visitas en wordpress antes que quedar con amigos?.

Me gustaría poder contar nuestra historia pero ahora mismo solo tengo tiempo para vivirla y tiene que ser así. Es casi como la sensación de ir atrás en el coche de tus padres, mirando por la ventana, soñando con lo que harás cuando llegues a tu destino, quedándote dormido a ratos. De repente un día pasas a conducir y prácticamente solo estás mirando a la carretera para no salirte, no puedes divagar pero por lo menos estás eligiendo dónde vas. He decidido ser conductor.

Una cosa tengo clara; en la finca voy a hacer un parking: de coches, de caballos, de bicis, para todos esos conductores de carne y hueso que quieran venir a vivirse, a ver como crece nuestra fruta y verdura, a comerla, a sentarse bajo el sol o a oler la lluvia, un sitio dónde charlar y pasar cinco minutos o el día entero. Porque las redes sociales están bien si las usas bien, no quiero que toda la experiencia que aporte el proyecto sea a través de internet “mira estas coles viven mejor que tú ¿quieres una?, te la mando”. Quiero postear que hace bueno para venir, que los guisantes ya están para coger y que la gente postee fotos de sus pies pasándoselo bien. Una plataforma para vernos las caras. Nada de rarezas, por favor, si alguien tienen una necesidad imperiosa de hacerse una foto recolectando sus tomates ya la hago yo, el palo de selfie en casa, si lo traéis corréis el riesgo de que lo confisquemos para entutorar pimientos.

Ya os diré dónde quedamos.

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El Bache

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Tengo una buena excusa para no haber escrito estas semanas, más que una tengo una colección de excusas.

La finca ha despertado y ya hemos empezado a servir nuestras primeras cajas de hortalizas, nuestras primeras facturas y nuestros primeros problemas de germinación. Compartimos nuestra ilusión de tener cuatro cosas que vender con nuestros clientes y en particular con las babosas que están alcanzando dimensiones extraordinarias gracias a una dieta envidiable.

Además del tiempo que te quita sembrar, plantar, recoger y enviar, tenemos que volver a lidiar con el ayuntamiento, la burocracia y sus normas incompatibles con la vida. Pero no os voy a aburrir otra vez con el tema de los permisos, ese no es el bache: el bache tiene que ver más bien con un exceso de siembra. Nos encontramos con uno de esos baches que crecen cada mes, un bache con ombligo, un bache que no estaba en el calendario de cultivo. Esa era la excusa gorda, gorda mi barriga y gorda se está poniendo mi cabeza intentando cuadrarlo todo.

Lo cierto es que por mucho que he intentado hacer un post obviando esta información, no puedo dejar de escribir sobre lo que me ronda la cabeza …y me rondan mayormente mareos y nauseas. No es que tenga especial interés en ocultarlo al mundo, sí es verdad que internet está lleno de posts de madres hormonadas como yo y no se qué podría aportar metiéndome en este bucle pero la verdadera razón que me frenaba para escribir ha sido la misma razón que me ha forzado a hacerlo. Me explico:

Hay veces que tenemos personas tóxicas en nuestras vidas, muchas veces lo sabemos, y nos intoxicamos un poco adrede. Regulas la dosis y tomas unos métodos de protección, pero ¡hay que tener cuidado!, por ejemplo es absurdo que para no intoxicarte con humo decidas dejar de respirar indefinidamente.

A mi eso es lo que me pasa con la información; pienso: cuanto menos información mejor, cuantas menos razones para meterse en mi vida menos probabilidades de que me toquen las narices.

Pero la verdad es que antes de mi derecho a que no me toquen la moral con palabras huecas, está mi derecho a comunicarme libremente y a no dejar frases a medias.

Hace unos meses se me acumuló la dosis de veneno y tuve que echarlo todo…terminé todas las frases que no había pronunciado con la esperanza de que el hartazgo de esa situación tóxica fuera mutuo y poder empezar de nuevo, o mejor dicho, de otra manera. Pero cuando dos personas viven en dos realidades distintas no hay comunicación posible. Me quedo con el apoyo y la empatía de todas las personas alguna vez intoxicadas y con la incomprensión de aquellas personas que no conocen otra manera de relacionarse que envenenando su entorno y que sobreviva el mejor (o el que menos se entere).

Aveces no te das cuenta de que te encontrabas mal hasta que empiezas a sentirte mejor, igual la distancia me dio más oxígeno del que ya me había procurado yo con los años y cuando me vi apunto de volver a llenar mi cabeza de humo negro me revelé de una manera que no hubiera hecho en otra situación. Me alegro de que así fuera, el balance ha sido tristemente bueno.

Cuando vives una situación tóxica te pueden pasar varias cosas (no las conozco todas, no soy psicóloga) pero muchas personas se vuelven ellas mismas tóxicas y otras se aíslan y viven emocionalmente distanciadas en ciertos niveles o en todos. Esto no es muy deseable: formamos una red, un organismo. Si vamos por libre, desarrollándonos sin mirar nuestro entorno, desligados del tejido que deberíamos formar, el resultado es que, en lugar de un órgano funcional, generas un tumor y si encima vas por ahí envenenando el medio entonces nos convertimos en un cáncer, ni más ni menos.

En cualquier escala que mires la existencia es fractal, todo se repite y realmente solo tenemos que mirar como queremos funcionar por dentro “como un todo” para saber qué papel debemos tener como “parte de”.

Ser consciente del mundo que nos ha tocado vivir y la vida que deberíamos tener para con todos no es un acto social y altruista. De alguna manera totalmente acientífica pero obvia, pienso que cuantas menos situaciones y personas tóxicas existan en la sociedad, menos toxicidad existirá también en nuestro organismo. Cuanta más colaboración, más equilibrio en nuestro cuerpo. No es una locura hippie, después de todo, el estrés y el estado anímico tienen un papel escalofriante en la química del cuerpo y por lo tanto en las enfermedades.

Yo a pequeña escala a ver si consigo que el negocio, la casa y mi famillia se organicen tan bien como las células de la pequeña que crece dentro. No perder el enfoque es esencial, es el ADN de cualquier proyecto, pero tener tiempo para ejecutarlo es otra historia ¡lo que daría por 9 meses dedicados exclusivamente a cada cabo suelto!. De momento sólo puedo procurar comer sano, tener una actitud sana y rodearme de gente a juego ¡Saludos sanotes!

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Una crítica contructiva

Por lo visto como mucho tenemos 10 años, así de media, entre la renovación celular de unos tejidos y otros resulta que cada de 10 años somos prácticamente otra persona.

Todos los días nacemos un poco, nos construimos con aquello que comemos y cambiamos de opinión con aquello que vivimos. Por el mismo motivo también morimos un poco todos los días y vamos dejando atrás las distintas personas que hemos sido hasta que llega un punto que solo quedamos unidas a ellas por el recuerdo.

Ya no soy ni podré ser aquella niña que hacía volteretas en el jardín de casa de mi abuela comiendo sandía. Esa sandía entró a formar parte de mí un tiempo pero ya no hay rastro ni de la sandía ni de esa persona que fui, y ya no soy.

Lo que de verdad me gusta de este pensamiento de estar continuamente construyéndome y dejándome atrás es pensar que puedo tomar las riendas, elegir con qué ladrillos voy regenerando mis tejidos, con qué vivencias alimento mis nuevos recuerdos y qué persona quiero llegar a ser.

El primer problema que te encuentras a la hora de construirte es la oferta de materiales, los ladrillos. Gracias o desgracias a una dermatitis de mi hijo me digné a leer los ingredientes de mi lista de la compra para evitar aquellos productos que podían ocasionar problemas dermatológicos, esos ladrillos que nos habían ocasionado meses y meses de ronchones en la piel. La conclusión fue que salí como entré, con el carro vacío.

Entonces pasas por la fase de dejar de ir al supermercado y empiezas a investigar otros mercados: que si harina de espelta, panela, leche vegetal y los tomates de la vecina que recién cogidos de la mata están mucho más ricos.

Pues no os lo vais a creer, pero de toda esta “consciencia” de la alimentación que me hizo dudar de toda la seguridad alimentaria, lo que más miedo me da es consumir producto de huerta local (no ecológico me refiero). Sé que esto no va a ser muy popular pero, por lo que conozco de las empresas de fitosanitarios  y lo que he visto en estos dos años como paisana, me he dado cuenta que algo no cuadra.

Es cierto que cada vez es más difícil registrar un producto nuevo y cada año se retiran más materias activas complicándole la existencia a las agroquímicas. También es cierto que el registro de un producto tiene muchísimo trabajo de campo, de laboratorio, estadístico, todo para determinar su eficacia y seguridad. Es muy cierto que los niveles que se consideran admisibles en los alimentos son muy muy inferiores a aquellos que dan síntomas de intoxicación (aunque también es cierto que si esos niveles eliminan a medio plazo ciertas bacterias de tu flora intestinal, nadie se entera).

Ahora bien, estas cantidades “admisibles” que dan cierta seguridad alimentaria están sujetas a que el producto se use en el periodo adecuado, en las condiciones meteorológicas señaladas, en la dosis estipulada y respetando el periodo de seguridad. Fuera de estas condiciones, la industria química se lava las manos.

El problema que yo veo es que Asturias no es una región hortícola. Los productos de huerta local vienen de pequeñas explotaciones (dadas de alta en la agraria o no) y las lleva el agricultor de toda la vida con un arsenal para la aplicación de estos productos que suele consistir en una mochila de pulverización y un atomizador de mano.

Sí ,sí, a mi también me pasa, veo a una señora entrañable dándole con el flus flus a la huerta y quiero hacerla una foto, pero veo una barra de pulverización de pesticidas avanzando sobre un campo de maíz a velocidad constante y me entra de todo menos hambre. Los dos están aplicando lo mismo, con la diferencia de que la barra de pulverización seguramente esté siguiendo todas las especificaciones y la señora con el flus flus no hay manera de que siga ni una linea recta.

Seamos realistas: el periodo adecuado para el paisano es “cuando llegue a casa”.La dilución, si hay suerte, la hacen la primera vez según lo claras que sean las instrucciones (aunque ya sé de más de uno y más de dos que se pasan de largo porque “yo antes echaba otro que era el triple y me iba bien”) pero es que además por lo general, con el uso, cada maestrillo se hace su librillo y las instrucciones se van alejando de aquello que se dictaminó como seguro. Añado que la dilución no es lo único que determina la dosis; no veo a ningún paisano calculando el caudal de sus instrumentos de aspersión, midiendo los metros cuadrados de huerto y viendo a que velocidad tienen que avanzar para aplicar la concentración adecuada y de manera uniforme…¿y el periodo de seguridad? No nos engañemos, el periodo de seguridad viene a ser “los días que faltan para el mercado local”. Además no se si os habréis dado cuenta pero en Asturias llueve bastante y plana plana no es. Muchos de estos productos terminan marchándose por escorrentía antes de que actúe contra la plaga, obligando al agricultor a una segunda dosis, o una tercera. Entonces, al riesgo de estar sobredosificando de nuevo se suma la contaminación del medio aguas abajo.

pesticidas

No es culpa del agricultor, estos venenos se piensan para sistemas de producción mucho más controlados pero ninguna empresa se resiste a hacer un formato de andar por casa. Al final el primer afectado es el paisano, resulta que la única seguridad que tiene respecto a la salubridad de sus verduras es que “saben naturales” y la nada desdeñable “nadie de  mi familia se ha muerto de esto”…bueno, a saber. Hay que entender que no están más ricos porque sean naturales, están más ricos porque no los han recolectado verdes, y no han estado en cámara. Ya tendrían que tener niveles altamente tóxicos de pesticida para que se notara en el sabor.

Lo cierto es que son alimentos que tienen todas las papeletas para no haber seguido las normas de salubridad y seguridad respecto al uso de estos pesticidas y sin embargo llegan al mercado de excedentes y fruterías sin ningún tipo de control sanitario. 

No soy una defensora a ultranza de lo ecológico (defensora sí, a ultranza no, porque creo que hay muchos matices). Pero estoy viendo que en la realidad de Asturias es necesario apoyar este tipo de producción, por el bien de todos, y aún a riesgo de generar una cantidad incontrolable de competencia, hay que pedirles a los paisanos que no echen nada (porque hacerlo bien, incluso queriendo, es imposible sin medios). Los Alemanes cuando importan exigen residuo cero en nuestros productos porque así lo demanda el consumidor, es absurdo que sea más sano comer tomates españoles en Alemania que tomarlos frescos de la huerta .El consumo local tiene que ser siempre la mejor opción.

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Quien tiene un Minuto tiene un Tesoro

Ponte a casar cultivos: que si tiempo de siembra , tiempo de plantación, número de días hasta la maduración, cuando incorporo los restos, qué va detrás ¡Todo el santo día mirando el calendario! Resulta que a las plantas le pasa lo mismo que a las personas, el tiempo es lo mas difícil de organizar.

Llegados a este punto en el proyecto me doy cuenta de que no voy a vender frutas y verduras, voy a vender tiempo: el tiempo de las plantas, mi tiempo, el de toda mi familia, el de los proveedores y lo voy a vender a cambio de tiempo: el tiempo de los clientes, ese que dedicaron a conseguir dinero, ese tiempo “metálico” que necesito para seguir intercambiando las horas de unos y de otros.

Ya que transcurre independientemente de si lo empleas bien o no y es nuestra más preciada posesión, de repente, esto de comprar y vender tiempo me parece tremendamente serio. Obviamente no soy la única en el mercado, todos lo hacemos, en el fondo no tenemos otra cosa para intercambiar. Pero hay que tener cuidado, esto es como la bolsa: si malvendes, entonces otro está sacando más beneficio del que debiera y si por el contrario consigues chollos, muy posiblemente te estás aprovechando del tiempo de alguien.

No estoy intentando concienciar sobre un consumo responsable. Más bien me preocupa que detrás de un consumo irresponsable hay un total desconocimiento del valor del tiempo: el propio y el ajeno. De alguna manera vamos arrastrando las injusticias cometidas con nosotros mismos: como considero que me pagan mal, porque no se para qué sirve mi trabajo, porque no veo a mi familia,  porque estoy en mi burbuja, entonces cojo mi sueldo (la traducción de ese tiempo que no considero parte de mi vida) y le saco máximo provecho exigiendo gangas; ahí tienes la demanda, una demanda inocente, puesto que hoy en día nadie sabe lo que cuesta hacer nada (pero cuanto más barato mejor).

Como en todas las economías detrás de la demanda de gangas llega la oferta de las mismas que, en el mejor de los casos, es la oferta de las grandes empresas que pueden vender más y más barato. Ya sabemos como evoluciona esto: primero optimizan recursos porque son más grandes ¡todos ganamos! (el pequeño empresario llora), luego se dan cuenta de que como de verdad se optimiza es bajando sueldos (el empleado llora), luego deciden que ya no se puede competir sin irse a fabricar en países en vías de desarrollo, el empleado ya no es empleado y en su lugar hay un centenar de personas trabajando en condiciones precarias (y todos lloramos cuando se les cae el techo encima). En este punto ya no podemos distinguir la mejor opción para las gangas, la multinacional, de la peor, las mafias.

Todo por no haber conseguido un trato justo por nuestro propio tiempo, por no saber de dónde sale lo que consumimos y por no conocer el tiempo de los demás. A mi me choca cuando dicen que el oro que representa el dinero apenas existe y que ahora sólo es una cifra en el ordenador. Pero vamos a ver, igual me estoy volviendo loca, pero yo no veo que el dinero represente oro, representa un medio para “normalizar” el trueque: una transacción que se basaba en cambiar objetos o servicios del mismo valor y obviamente el valor de estos objetos o servicios tiene mucho que ver con el tiempo empleado en ellos y muy poco que ver con un metal encerrado en un banco. El dinero no se  ha convertido en una cifra porque las arcas estén vacías, de ha convertido en una cifra porque hemos ignorado el factor más importante y lo hemos dejado todo a la ley de la oferta y la demanda. Una ley que debería tener como consecuencia regular la producción para que se acople a lo que se necesita pero que, en lugar de eso, se ha convertido en una herramienta de especulación que medra en una sociedad que ignora el verdadero tesoro que posee, las horas…los minutos.

Así que hay que ser más conscientes del tiempo de todos, pero, ¿cómo empleamos mejor el nuestro? Ser consciente de que malvendes tus horas no te da necesariamente la clave para hacerlo mejor, pero a mi me da que las personas son como las plantas, hay que buscar las condiciones de cultivo para que den lo mejor de si mismas. Espero que tener esto presente me ayude a educar a mi hijo para que consiga alcanzar su potencial. Por mi parte, que he decidido re-germinar con 33 años, meteré los pies en cucho y me regaré frecuentemente, a ver que pasa.

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Proporcionando Vida en Marte

Riego en Marte6

Para que crezca una planta se necesitan cuatro cosas: Aire, Tierra, Sol y Agua. Vamos, lo que la NASA busca para determinar si un planeta puede albergar vida o no. Por supuesto siempre rizamos el rizo y podemos fertilizar con CO2, cultivar con una parafernalia de andamios en lugar de suelo, iluminar con LEDs… pero agua siempre tiene que haber.

Nosotros en este punto nos encontrábamos con un invernadero que podríamos haber alquilado para rodar simulacros de aterrizaje en Marte…no, ni eso, que todavía están viendo si Marte tiene oceános subterraneos y nuestro invernadero estaba más seco que la pata de Perico.

Y es que para el riego dependíamos de demasiada gente: dependíamos de los montadores del invernadero, Samslay, para la recogida de aguas pluviales, dependíamos de Citerneo para la cisterna de recogida, dependíamos de Sondeos Principado para el sondeo de apoyo (no vaya a ser que en Asturias deje de llover), pedendíamos de DSP Solar para el bombeo solar directo y dependíamos de…vamos a llamarlo el Mr. Pelota y su empresa Mañana Sin Falta S.L para el entramado de tuberías y arquetas.

La mayoría de los profesionales muy bien, con sus problemillas: que si te hacen comprar piezas que no hacen falta, que si te ponen una salida de agua que debe estar de moda en Francia pero aquí solo la usan los bomberos, que si la bomba no va, “pues a ver si se te ha secado el sondeo”…los vuelcos de estómago habituales cuando algo tan importante como el riego depende de tanta gente.

Pero siempre hay uno que se sale del tiesto, uno que no merece ser recomendado: el comercial-técnico de Mañana Sin falta S.L., el Señor Pelota, así bautizado por su habilidad de, simultáneamente: hacerte la pelota, tocarte las pelotas y tocarse las idem al unísono. ¡La cantidad de veces que nos dejó plantados sin llamar y sin dar explicaciones! Y cuando las daba era casi peor, eran del tipo: “es que me iba a pasar porque mi madre vive cerca pero al final no ha hecho croquetas y entonces ya iré el miércoles que hay empanada”. De verdad que no sé como aguantamos tanto, tuvimos una especie de razonamiento del tipo “es que ya no nos puede fastidiar más”. En fin, más vale tarde que nunca y cuando soltó la siguiente lindeza (y esta va literal porque se me grabó a fuego): “y la tubería no os digo cuando la traigo para que no me andeis persiguiendo” entonces es cuando decidimos que ni un duro más iba para Mañana sin Falta S.L.

Por suerte contactamos con Raúl de Viveros El Robledal, fué una gran decisión: primero por el nada desdeñable detalle de que venía con material cuando decía que iba a venir, pero también porque junto con el servicio de mano de obra venían sesiones de psicología, educación emocional, apoyo moral y coaching. Vamos, que si estáis de los nervios, os cuestionais el sistema educativo, flaquean las fuerzas, necesitais orientación en el mundo del emprendedor y al mismo tiempo tenéis que poner un riego en un tiempo razonable, entonces Raúl es vuestro hombre.

El caso es que gracias al trabajo de mucha gente, tanto de empresas, como no: gracias a Begoña y Jose que nos ayudaron a cargar la cisterna y gracias a Jo por que llenó los grifos de cantidades ingentes de Teflón , conseguimos tener un sistema de riego. También, por qué no, agradeceremos al Señor Pelota, porque de los divorcios empresariales también se aprende.

Ahora, ¡a cultivar!

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La erección

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Hay momentos en los que te vienes arriba. Yo creo que es esa sensación que tenías de niño, en la que sentías que estabas abocado a hacer algo grande. No se si uno nace con esa sensación simplemente por necesidad evolutiva o si los adultos se la inculcan a los niños al mismo tiempo que se la quitan, el clásico “puedes hacer lo que quieras en la vida, pero ponte el uniforme que llegas tarde a clase” .

Yo hacía tiempo que ya no la sentía (en parte me alegro porque cuando era niña aquella sensación la vivía como una imposición sin instrucciones). Pero de vez en cuando la sensación aflora y te domina, como cuando nos pusimos a elegir invernadero: no, ese no, más robusto…tampoco , más alto…¡Buha! ¡Este! ¡El que nos arruina de un plumazo!.

Por supuesto que somos ingenieros y lo podemos justificar todo: date cuenta que con lo que sopla el viento más te vale tener una estructura resistente o se te irá el presupuesto poniendo cortavientos y además sombrean; date cuenta que con la humedad que hay en Asturias hay que ventilar muy bien y para eso se necesita ventilación cenital; date cuenta que solo un multicapilla se puede automatizar, date cuenta que cuanto más alto mejor evacua el calor en verano y estamos en orientación sur, ¡date cuenta de como mola ese que con arco en punta!. No, para eso no hay realmente una justificación técnica: simplemente nos vinimos arriba.

En fin, tal portento de invernadero no lo puedes colocar como los túneles, en un fin de semana con los cuñados, nooooo; necesitas un equipo de hombres fornidos, curtidos bajo el sol capaces de hacer equilibrios a 6 metros de altura (es posible que fueran obreros barrigones con una radial pero esa semana estaba ovulando).

Ver aquello montarse era como un número del circo del sol pero sin ropa fosforita, no me apoyo yo en una barra de invernadero a esa altura ni harta de sidra. Todo mi respeto a esos montadores que cuando no encuentran maquinaria de alquiler se hacen los cimientos a mano con un palote; todos mis respetos a los que, cuando no tienen un palote, se lo fabrican con una radial a partir de una pala; todos mis respetos a aquellos que, cuando no tienen radial, se tallan un palote a bocados (no, eso no ocurrió, pero casi).

Se nos hizo eterno pero antes de que llegaran las lluvias teníamos un bonito monumento a la horticultura moderna y digo que era un monumento porque gracias a un proveedor ,que debía regirse por algún calendario distinto al gregoriano, terminamos con 800 metros cuadrados de arquitectura improductiva. Orquestar proveedores es lo que tiene: puedes terminar con una casa sin ventanas, un lavabo sin grifos o, como en nuestro caso, un invernadero sin riego. Un bonito paraguas gigante erigido en medio de la finca…no tendríamos cultivos pero podíamos invitar a toda Villaviciosa a pasar la estación de lluvias con vistas al monte asturiano.

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Levantar una Valla y Tirar un Muro

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Ahí nos plantamos, en nuestro trocito de Asturias, con la cara despejada, mirando las verdes montañas, respirando un futuro nuevo. ¿Qué hacemos primero? la naturaleza te habla y te guía ¿Cual era su plan?… ¡Joe que ASCO! 15 garrapatas minúsculas se movían piernas arriba, desesperadas por agarrase a algo, buscando al corzo que trajo a la madre que las parió a nuestra finca, esas 15 pecas móviles nos convencieron rápido, lo primero: la valla. Teníamos que ponerle puertas al campo.

Esto se lo curró el 99,9% Guillermo porque mi idea idílica de que yo y Liam pudiéramos ayudar con una tarea aparentemente inocente hubiera acabado con algún componente de la familia tuerto.

Llegados a este punto ya nos habían informado varios paisanos, que pasaban a “saludar”, de que el Ayuntamiento se toma su tiempo en contestar y que si queríamos montar algo ya estábamos tardando, también nos informaron de que “así no se clava” “así no se tensa” “así no se hacen las esquinas”. ¡Gracias Oh!

Por lo tanto ahora tocaba lidiar con el Ayuntamiento pertinente. Yo creo que hay una especie de dialecto imposible que sólo conoce la administración, suena a castellano, pero no lo es. Es una especie de barrera lingüística en el que ambos bandos entienden las palabras pero el mensaje es indescifrable por ambas partes. Yo hablo, parece que me entienden, pero no. Me hablan, parece que entiendo, pero no. Después de muchas visitas, meticulosamente cronometradas para no minar la paciencia de nadie, conseguimos aclarar la documentación que teníamos que entregar.

Entre tener los papeles entregados y conseguir el permiso pasaron varios meses de perseguir el expediente de departamento en departamento, de semana en semana, de firma en firma, desatascándolo a cada paso ¿Realmente tiene que ser tan complicado?.

Desde luego, aparte de un proceso bastante opaco, lo que no ayuda es encontrarte con legislación absurda. Normas que en ocasiones resultan absurdas hasta a quien te las exige, es entonces cuando te das cuenta de que ya no discutes con una persona, discutes con un papel, con un artículo y aquí nadie tiene culpa de nada (debe ser que ese artículo lo trajo Moises del monte Sinai y no hay nada que hacer)  los hombros se encogen y con ese gesto te quedas solo.

En ocasiones como esta, recuerdo una conversación en la que me vinieron a llamar antisistema por dejar mi trabajo ¡Que exageración!, pensé yo, si yo soy muy “normal”. Ahora me va quedando  claro que el “sistema” tiene un serio componente “antipersonas”, (por lo menos anti personas normales) y si yo quiero ser persona realmente mi único problema, hoy por hoy, con ser antisitema es que no me admitirían en el colectivo con mi abrigo de Zara.

Pero me niego a pensar que un modelo que no responde a necesidades básicas tenga ningún futuro. Yo no hablo de ideologías, hablo del derecho a ganarse la vida. No puede ser que uno tenga que luchar contra corriente, ver como cae en picado tu cuenta del banco porque solo piden piden y piden: tasas, autónomos, licencias… con el tremendo amargor de que,  lejos de mostrarse agradecidos por tu amable contrubución, te hacen sentir pesado, caradura y listillo. En ocasiones les falta coger el dinero y decir “ya te pillare ya”. Francamente esto tiene que cambiar, tenemos que dejarnos vivir.

Realmente no siento que el problema sean los grandes poderes que oprimen a familias como la mía… no digo que no ocurra, si no que no es el problema. Lo que sí veo en mi y en todos es que está en la naturaleza del ser humano buscarse distracciones, crearse un mundo pequeño, indignarse por cosas asumibles para no caer en pensamientos que no podemos manejar. Creo que nuestra propia naturaleza cobarde ha generado un sistema que nos ahoga…si en este invento hay estratos “aprovechados” es un problema “menor”, desde luego tenemos mucha más responsabilidad de lo que nos gustaría admitir.

Supongo que para poder pasar por encima de los obstáculos y distracciones que hemos creado colectivamente tenemos que salvar el primer muro que hemos construido en nuestras propias narices.

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¿Hacia la derecha o hacia la izquierda?

Que cosas pasan, 14 años con mi pareja y me doy cuenta ahora de que somos distintos…vamos, la noche y el día.

Es curiosos porque hasta que esta aventura comenzó creíamos que eramos iguales, coincidíamos tanto que teníamos una broma frecuente “¡sobra uno!”. En parte (y no se cuanta parte) lo que nos hacía tan parecidos era ese proceso de homogeneización social que culmina en consumidores medios y trabajadores que se pueden seleccionar simplemente mirando su curriculum. Ahora hemos salido de la lata y empezamos a coger otra forma o más bien comienza a poder verse la forma que siempre tuvimos.

Nos toca pensar y actuar por nuestra cuenta y pensamos distinto. Somos los mismos pero resulta que todas las “discrepancias” que antes solo tenían ocasión de salir en momentos puntuales como “toca ordenar el piso” ahora saltan constantemente, en cada paso, en cada decisión. No es cuestión de pasar o no pasar tiempo juntos como nos hacen creer en las noticias cuando sacan el reportaje de septiembre todos los años “la mayoría de las parejas discuten en verano por el aumento de horas de convivencia…” No, discuten más por el aumento de decisiones. Nosotros hemos pasado, de este porrón de años juntos, la inmensa mayoría de intensivo 24 horas. Nuestra historia laboral va en paralelo, nuestra educación, nuestro barrio, casi estábamos juntos cuando no estábamos juntos, nos enlataron en la misma conservera.

Yo supongo que esto le habrá pasado a muchas parejas a gran o pequeña escala porque ya sólo tener un hijo requiere salirte mucho de la dichosa lata y digo que “requiere” porque si no lo hacemos los niños terminaran naciendo directamente a incubadoras-guarderías por cesárea programada según calendario laboral.

Por lo visto esta no es nuestra historia, resulta que es la historia de mujeres y hombres, o mejor dicho, es la historia del cerebro derecho y cerebro izquierdo. La evolución nos ha hecho diferentes, ha hecho medias naranjas, pero alguien con muy pocas luces se ha empeñado en meternos en la cabeza que todos somos, yo que sé, cocos, unos depilados y otros sin depilar. Que nos diferencia poco más que el corte de pelo y la probabilidad de embarazo.

Pero la evidencia está ahí, la naturaleza hace que personas que dominan el lado izquierdo se sientan atraídas por aquellas que dominan en lado derecho, es lógico pensar porqué: para completar capacidades, para que cada uno se dedique a lo que se le da mejor y que ambos se beneficien de ello. Es una pena que la naturaleza sea sabia y el ser humano tan tonto.

Tenemos que dejar de intentar llevarnos mutuamente a nuestro terreno, dejar de cohibir nuestras ideas porque sabemos que no van a ser las del otro, dejar de criticar las del otro porque no son las de uno. Está claro que yo veo el objetivo más claro y asumo que se puede llegar por intuición, porque me parece evidente…esto es lado derecho puro y duro con lo cual, cuando me miden con un lado izquierdo, parezco una “flipada”. Él sin embargo necesita analizar los pasos, conocer la situación actual, desmenuzarlo todo y en ese proceso se le escapa el objetivo y se torna todo negro. Si yo tengo visión y el vista, si yo se dónde quiero llegar y el es el que tiene los pies en el suelo es evidente como tenemos que trabajar ¿no?.

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Confiando el uno en el otro y hacia delante.

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¡¿Preparados?!

prepardosUno esperaría que las experiencias vividas en 33 años sobre este planeta sumado a la habilidad inherente del ser humano de crear, imaginar y buscar soluciones serían suficientes para lanzarte como emprendedor en el sector primario…pues no. Por lo visto pasar 8 horas diarias durante 25 años en el sistema educativo y apartado del mundo real es del todo contraproducente para montar una empresa. 

Algo útil sacaría del colegio …sí, gracias al colegio hice la carrera y gracias a la carrera volví al colegio, esta vez en formato multinacional: a mi maestra con bata blanca le salió nuez y pasó a llevar traje y corbata, a mi pupitre le salió un reposapiés ergonómico y lo que es mejor mis notas se sustituyeron por un sueldo con pluses por productividad. Igual de alienante pero, oye, el dinero ayuda a cambiar las cosas en este mundo que nos hemos creado, solo tienes que escapar de la hipoteca (las otras cuatro paredes en las que nos encanta meternos).

Durante años percibes el mismo mensaje del colegio y de tu entorno familiar (también escolarizado). Me estaban preparando para la vida, con el consecuente mensaje de “aún no estás viviendo”.

Salvando el sutil problema de preparar para la vida fuera de la vida, entre cuatro paredes, con profesores que posiblemente no han salido del sistema educativo, salvando eso (que no es que se salve, es que no hay por dónde cogerlo) no es de recibo transmitir a alguien que “aún no vive”, que “aún no tiene ni idea de lo que es el mundo” y que ya irá entendiendo todo a medida que se acerca el día de su graduación, algún día…muy lejano.

Ya me parecía mal que el panorama fuera terminar la carrera con veintitantos cuando la esperanza de vida es de ochenta y pocos (eso si llegas a viejo)…¿El 25% de tu vida como mínimo lo pasas en la completa ignorancia vital?. No, es peor. Resulta que no te preparan para la vida. NO, NO, es mucho peor; te hacen perder el tiempo (lo único que realmente tienes, y no abunda) memorizando datos que olvidas según los escribes en tu papel de exámen, nos hacen creer que solo hay una respuesta correcta, que conocerla es tremendamente importante y que no, tú no la sabes, ni la puedes intuir…estará en algún libro.

No se si hay una intención expresa de hacer pensar a la gente que hay que hacer lo que se le dice, que hay que ignorase a uno mismo. Igual el formato Aula-Maestro-Alumno dónde hay cuatro paredes que te aíslan del exterior, y un pobre profesor tiene que “educar” a una treintena de niños no permite otra manera de abordar la preparación de las nuevas generaciones pero me inclino más bien a pensar que el paralelismo con el formato Oficina-Jefe-Empleado no es causal. Tenemos hordas de gente trabajando (o esperando trabajar) sentados en una oficina, sin esperanza ni intención de que sus características como individuo sirvan de algo a la empresa, sin ideas propias ¿Es un objetivo o una terrible consecuencia?.

Para mi un sistema educativo que mide su indice de fracaso por la gente que lo abandona en lugar de por el éxito profesional y personal de quien lo completa me parece sospechoso.

 Realmente nadie nos engañó, simplemente lo interpretamos mal; nos estaban preparando en el sentido más literal PRE-PARANDO. Tan parados terminamos que nos está costando muchísimo coger el ritmo y es que toda esta obsesión por mantener al alumnado controlado y memorizando datos ha favorecido la desaparición de la imaginación, del ingenio, del pensamiento propio, de la creatividad y esto es más o menos como cortarle las alas a un pájaro. Que si el futuro que te espera es ser un pato en el estanque del Retiro, pues no es del todo trágico, pero en los tiempos que corren a mi me da la sensación de que nos cortaron las alas y luego nos dijeron: “A emigrar os toca!”.

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Ser de Ciencias a Conciencia

Yo la verdad es que soy de ciencias, pero soy tan de ciencias que aveces me doy la vuelta y soy más mística que Iker de cuarto mileno.

Igual que ahora echo la vista atrás y no veo que hubiera habido otro desenlace posible, pienso que si hace dos años hubiera conocido todos los factores que actuaban sobre mi situación, podría haber adivinado mi presente actual.

Pienso en el Big Bang, donde no hay decisiones, hay materia, fuerzas de repulsión y atracción entre todos los átomos que ahora forman parte de todo lo que existe; ahí estaban todos los componentes que forman parte de mi, de mi pequeña familia, de la comida que tenemos en la nevera, de la estrella que no llegamos a ver porque está lejos lejos…toda la materia que ahora existe estaba ahí, terriblemente estresada, terriblemente inestable y ¡PUM!. Explotó como explotó nuestra situación.

¿Se podría haber previsto aquello? seguro que no había otra opción. La física y la química siguen unas leyes bastante predecibles porque la materia tiene una manera de interactuar concreta; son átomos, electrones, no piensan, se atraen y repelen por su propia naturaleza. Se desencadenó una reacción imparable, una reacción de reacciones que inevitablemente llevan a la materia de una situación a otra y de esa nueva realidad a la siguiente, en una evolución en la que las cosas interactuan, sin encontrar un equilibrio que permita que todo pare.

¿En que punto del Big Bang estamos? Estamos en el punto en el que se han complicado tanto las reacciones en cadena que nos confundimos y creemos que nuestras decisiones escapan a la materia, a la física, a la química y a los factores externos. Simplemente siendo una pequeña parte de la existencia y habiéndose complicado todo tanto, soy completamente incapaz de conocer todos los factores que me afectan. Pensar que soy dueña de mis actos sería como decir que no pertenezco al universo.

Sí, siento que nos sigue llevando la corriente, pero la gran diferencia es que hemos saltado a otro río. Como consejo a los saltadores de ríos yo diría que más que preocuparse de los pasos a dar (que vienen solos porque te lleva la corriente) hay que tener cuidado con lo que persigues y como lo visualizas. Yo esta foto que pongo a continuación la hice en la cocina de mi oficina de Madrid, se la mandé a un grupo de amigas bromeando con que el mundo me perseguía para que me marchara a Candeleda (por que el nombre de la caja me lo recordó)…

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…pero por lo visto el burro y la cabaña de cartón eran de una promoción de Central Lechera Asturiana y meses después me encontraba viviendo en la calle de una fábrica local de la citada leche en Asturias, con una finca dónde se coló un burro para materializar el recortable (supogo que la caja vacía de fruta representa los kilos de manzana que se llevó un paisano y que nunca nos pagó. Si me hubiera dado cuenta del detalle antes lo mismo me ahorro algún quebradero de cabeza).

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Para parecer de ciencias debería decir que el parecido de las fotos es una coincidencia graciosa que vi haciendo limpieza en mi movil. Pero lo cierto es que tantas “visualizaciones” se han impuesto por las buenas o por las malas que ya empiezo a pensar que el burro sabía algo.

Echando la vista atrás en nuestra aventura, no hubo decisiones heroicas, ni locura momentánea, ni excentricidad, todas esas cosas que me hubiera gustado plasmar en un blog en el que la gente pudiera comentar “enhorabuena” “que bien, yo no me atrevo”. Simplemente abrimos la puerta al cambio y aunque, por miedo, o lo que sea, ha habido momentos en los que nos hemos resistido, lo cierto es que el cambio está ganando una y otra vez. Además parece que llega un punto que si te retrasas en tomar esas “decisiones” predeterminadas o si no sabes qué hacer porque no estás atento a lo que te rodea, parece que el mundo se rebota y te obliga ¿Que no quieres comprarte una furgoneta todavía? El destino actua: “mira te vas a comprar una como la que te estoy estampando en la dirección de tu turismo ¡zasca!” …Cómo se las gasta el destino, mejor hacerle caso.

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